Recuerda que eres hijo de Dios y heredero de su reino.

ACEPTA TU ABUNDANCIA…

Si Dios es abundancia absoluta, por lo tanto, tú también lo eres. Afirma: «Me merezco la abundancia, el amor, la belleza y la salud, aquí, ahora y por siempre. Nací para la abundancia.»

Recuerda que eres hijo de Dios y heredero de su reino.

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