Cuando te des la increíble oportunidad de dejar de buscarte en ningún concepto o sentimiento, la apertura se expandirá y tu identidad se convertirá, cada vez más, en apertura.
Esto contrasta con cualquier lugar de referencia de la mente, llamado creencia, o con cualquier sensación específica del cuerpo.
No se trata de deshacerse de los pensamientos ni de los sentimientos, sino de situarse fuera de ellos.
(No hay que poner resistencia ante los pensamientos o emociones, sino desviar la atención de los pensamientos o emociones a la Presencia «Yo Soy»).
