Nadie debe jamás «aguantar» nada. Nadie debe estar dispuesto a aceptar nada que no sea salud, armonía y felicidad. Las tres constituyen los derechos divinos que nos corresponden como hijos e hijas que somos de Dios, razón por la que solamente es una mala costumbre (inconsciente, por lo general) la que hace que nos sintamos satisfechos con menos.
Emmet Fox
