Tú construyes tu vida.
Todo lo que piensas y sientes son los cimientos de tu destino.
Todo lo que decides hacer y finalmente llevas a cabo concretan tu historia.
Y es muy importante que observes que nadie puede obligarte a sentir o pensar nada a menos que tú lo consientas desde ti mism@ deliberadamente.
El poder de conducir tu vida o dejar que otro la conduzca es una decisión personal. Es una decisión tuya. Absolutamente tuya.
Puedes poner las excusas que tú quieras y utilizar las creencias que elijas para distanciarte de tu poder personal en mayor o menor medida eludiendo así el riesgo que éste poder comporta.
Sin embargo sería bueno para ti asumir lo antes posible que, en definitiva, tu futuro depende de dos aspectos principales: el primero, tu mayor o menor disposición al riesgo de coger las riendas, establecer una meta y dirigirte hacia ella.
Y el segundo: la capacidad de comprender si esa meta es la tuya o en algún momento alguien, o algún aspecto complaciente de ti en lugar de alguien de quien deseabas la aprobación, la ha trazado en tu lugar por ti.
