¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!
Aprende a agradecer a Dios con frecuencia tres veces seguidas. La primera vez por ser quien eres, la segunda por cada mínimo bien de que dispones aquí y ahora, y la tercera por el sinfín de cosas buenas futuras que estás seguro que te esperan. En conclusión, el buen hábito de pensar, decir o escribir «tres veces gracias» potencia la atracción de bendiciones en abundancia. Tal es la fuerza del agradecimiento a Dios.
