Nunca juzguemos a nadie.

NUNCA JUZGUEMOS A NADIE…

Vamos a suponer que alguien a quien amamos mucho esté actuando disparatadamente. ¿Qué es lo primero que hace el mundo en general? Pues juzgarlo y criticarlo. La cosa más poderosa que se pueda hacer en pro de esa persona es llenarlo de amor y expresarle mentalmente «YO SOY Dios en acción, la única Inteligencia y Actividad controlando a este hermano o hermana». Continuar hablándole mentalmente a su conciencia es la más grande ayuda que se le puede dar.

Conde de Saint Germain

mujer-sintiendose-juzgada

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