NUESTRA REALIDAD ES UN ESPEJO QUE REFLEJA NUESTRO INTERIOR…
Nadie se cruza por azar en nuestras vidas. Las personas que nos rodean son nuestras maestras. Por esa razón, miremos de frente a esa persona difícil y preguntémonos qué es lo que nos viene a enseñar, cuál es la lección que encierra para nosotros. La verdad que nos cuesta descubrir es que la mayor parte de lo que nos disgusta en los demás no es más que un reflejo de nuestra propia naturaleza. Como es adentro es afuera. Y también entendamos la función vital que tienen los problemas, porque estos igualmente irrumpen en nuestra vida para reflejar un sinfín de creencias erróneas que tenemos grabadas dentro. En conclusión, nuestro mundo exterior es un espejo de nuestro mundo interior. Así que prestemos atención al mundo interior de nuestra mente, observemos su diálogo interno. Porque nuestros pensamientos son los únicos que infaliblemente atraen a nuestra vida todo lo que esté en sintonía con ellos
