Necesitas llorar.
Necesitas deshacer ese nudo en la garganta que te acumula las penas. Que se siente en la espalda como una pesada carga y en el pecho como una angustia oprimida.
Necesitas sacar ese sentimiento de dolor y llorar que te hará liberarte.
Muchas veces cuando alguien sufre un duelo, una ruptura de relación, una pérdida de trabajo, una decepción amorosa no llora lo suficiente. Porque las personas de inmediato dicen “No llores, ya pasará” “ Deja de llorar no te hace bien” “Si lloras no solucionas nada” y ante las críticas de la sociedad nos forjamos de hierro y creemos que llorar está mal o que es un signo de debilidad.
Sin embargo el llanto es ese polvo que se acumula en el alma, que se estanca y te turbia si no lo dejas fluir. Por eso necesita liberarse, explotar, sentirse, sufrirse de ser necesario porque es parte de un proceso de aceptación, liberación y auto sanación.
Quien llora limpia el alma, limpia las penas, limpia la tristeza. Quien llora sabe que está cerrando un ciclo con fuerza y determinación.
Necesitas hacerlo y sacar toda esa frustración, enojo, desilusión, abandono, soledad y necesitas entender que emocionalmente también está bien depurar tu mente, tu consciencia y tu corazón herido.
