Soltando el pasado.

SOLTANDO EL PASADO

El pasado se acabo, ya está hecho y no podemos cambiarlo. Cuando nos lamentamos sobre el pasado, lo estamos experimentando con nuestra memoria en este momento presente, mientras que nos perdemos del verdadero presente en este proceso.

Lo que muchas veces nos rehusamos a darnos cuenta es que mantenernos en el pasado -no importa que tan feo haya sido- nos esta lastimando. A los demás no les importa, muchas veces “ellos” ni se acuerdan. Nosotros nos lastimamos a nosotros mismos negándonos a vivir el presente al máximo.

Hay que permitirnos limpiar nuestras mentes del pasado. Necesitamos liberar nuestras mentes de ese apego emocional. Permitir que los recuerdos sean solo recuerdos. En la medida que dejamos ir, sobres libres para usar todo nuestro poder mental para disfrutar este momento y crear un gran futuro.

Has una lista de todas las cosas que estas dispuesto a soltar.
¿Qué tan dispuesto estas para dejar ir? Pon atención en tus reacciones y escríbelas.
¿Qué tienes que hacer para dejarlas ir?
Por cada cosa que hayas puesto para dejar ir, escribe una afirmación positiva.

Ejercicio: DEJAR IR

Mientras vas leyendo este ejercicio, toma una respiración profunda, y mientras exhalas deja ir la tensión de tu cuerpo. Relaja tu cuero cabelludo, tu frente, tu cara. Tu cabeza debe de estar relajada mientras continuas leyendo. Relaja tu lengua, tu mandíbula, tu garganta y tus hombros. Relaja tu espalda, tu abdomen y tu pelvis. Deja que tu respiración sea pacifica mientras tu relajas tus piernas y pies.

En esta posición relajada y cómoda, dite a ti mismo: “Estoy dispuesto a dejar ir. Lo suelto, lo dejo ir. Libero toda la tensión. Libero el miedo, libero el enojo. Libero la culpa, libero la tristeza. Dejo ir mis viejas limitaciones. Dejo ir, y estoy en paz. Estoy en paz conmigo mismo. Estoy en paz con el proceso de la vida. Estoy seguro.”

Ejercicio: SOLTAR FISICAMENTE
Muchas veces tenemos que sentir a nivel físico para dejar ir. Las experiencias y las emociones pueden estar atrapadas en nuestro cuerpo. Gritar adentro del carro con todas nuestras ventanas cerradas puede ser muy liberador y nos permite usar nuestra habilidad verbal. Pegarle a la cama o patear almohadas es otra forma inofensiva de liberar enojo o frustración. Si te sientes apenado o inseguro de manifestarte físicamente, dite a ti mismo: “me doy permiso de reconocer mis sentimientos y liberar experiencias pasadas”. Y si de plano esto no es tu estilo, practica algún deporte como correr o jugar tennis.
Una vez que lo liberas a nivel físico puedes liberarte incluso de malestares físicos.

Louise L. Hay

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