Cultivar la vid en una maceta.

Lo primero que necesitas, a parte de la planta claro está, es una maceta o jardinera de buen tamaño. Una maceta de unos 40-45 cm de profundidad y 45-60 cm de diámetro será suficiente para que nuestra vid prospere. Se puede comenzar el cultivo de la vid en una maceta más pequeña e ir cambiándola siguiendo su crecimiento. El siguiente paso crucial es la elección de la variedad a cultivar. En cada zona irá mejor una que otra por lo que el mejor lugar para informarse es en nuestro centro de jardinería.

El mejor momento para comenzar el cultivo es la primavera o principios del verano. Así tenemos un buen márgen de tiempo antes de que lleguen las heladas en invierno. Aunque si vivimos en un lugar de clima cálido en el que no hay heladas en invierno ésta será la mejor estación para comenzar el cultivo. La elección del lugar de cultivo también es primordial, hemos de garantizarle a nuestro vid un mínimo de 6 horas de luz solar directa. También es importante situarla en un lugar donde tenga una buena circulación de aire. Estaremos, con estas dos medidas, previniendo numerosas enfermedades fúngicas.

El sustrato debe ser suelto y rico en materia orgánica. Es fundamental que drene bien para que nunca se encharque el agua en la maceta. Regaremos regularmente manteniendo siempre un ligero grado de humedad. Necesitará que le añadamos fertilizante cada año, en el primer año de vida servirá cualquier fertilizante de uso general. A partir del segundo año necesitará que sea un fertilizante bajo en nitrógeno y alto en potasio y fósforo, sobre todo en primavera.

En lugares muy fríos habrá que resguardar la planta en invierno, reducir el riego y cesar por completo la fertilización. Durante los primeros meses de vida hay que evitar podar la vid. A partir del año o dos de vida será necesario ir podándola cada temporada. Hay que tener en cuenta que las ramas con más de dos años ya no producen fruto. La poda de la vid se realiza a finales de invierno o principios de la primavera. Es la poda más importante e intensa. Dejaremos sólo un par de ramas como máximo a partir del tronco principal. En verano también se realiza una poda más ligera. Las enfermedades más frecuentes de la vid son las fúngicas aunque también las plagas pueden causarle daño. A partir de los 2-3 años comenzará a dar fruto que podremos cosechar, según variedades, a finales del verano o comienzos del otoño.

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