Mi unidad con el Amor Divino, la fuente de toda curación. Salmo 30:2

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EL AMOR SANADOR FLUYE EN MÍ Y POR MEDIO DE MÍ.

El amor sanador se siente como un baño tibio y reconfortante. 
Soy amado y apoyado, y tengo presente que todo promueve mi curación. 
El amor de Dios me calma y alivia cualquier dolor. 
Recibo alivio al abrir mi corazón al Amor Divino.
En este momento, me siento renovado y restaurado. 
Mi respiración fluye suave y naturalmente. 
Con cada aliento, experimento más salud y paz.
El proceso sanador de Dios obra desde la punta de mi cabeza hasta la punta de mis pies. 
Cada célula trabaja en armonía y cada órgano responde positivamente. 
El amor de Dios unifica mi mente, cuerpo y espíritu.
La energía sanadora fluye en mí y por medio de mí. 
Afirmo mi unidad con el Amor Divino, la fuente de toda curación.
Mi Señor y Dios, te pedí ayuda, y tú me sanaste.

—Salmo 30:2

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