LA MAGIA DE AFIRMAR POSITIVAMENTE…
En nuestra mente, la razón y el intelecto no hacen más que repetirnos: ¡Esto es imposible! ¡Es imposible que suceda! Pues bien, tenemos que aprender a eliminar estos sombríos pensamientos mediante una positiva afirmación. Por ejemplo, esta: «La voluntad de Dios solo es el bien. Decreto que toda está bien en mi vida». El hombre, por sí mismo, es una víctima de las circunstancias, pero vinculado con el poder de Dios, puede hacer que lo imposible sea posible.
