PARA VER, PRIMERO HAY QUE CREER…
La verdadera fe, la fe auténtica, es «saber» con plena certeza que lo que se espera ha de llegar, es un sentimiento de seguridad total y absoluto, una convicción, un estar seguro. La fe es la base de todos los milagros. La fe hace que las cosas sucedan. Ya lo dijo Jesús, el Maestro espiritual más grande de todos los tiempos: «Bienaventurados los que no vieron, y creyeron». De ahí la importancia de desarrollar esa clase de fe: ¡creer sin ver! Esto es poner la fe en acción.
