Los lunares y los melanomas

Los lunares y los melanomas

La American Cancer Society afirmaría que la mayoría de las personas poseen lunares, y casi todos son inofensivos. Sin embargo, es importante reconocer los cambios en un lunar (como su tamaño, forma, color, o textura), que pueden sugerir que un melanoma se está desarrollando. Mantener bajo constante observación todos los lunares de la piel es una de las maneras más eficientes para detectar la posible aparición de esta enfermedad.

Al menor indicio de un cambio perceptible a simple vista, ya se deben disparar todas las señales de alarma. Asimismo, se requiere la atención de un médico especialista sin demoras. No podemos olvidar que algunos melanomas aparecen después de la evolución indebida de una peca. Algunos de los cambios indeseados que pueden presentar los lunares son:

  • Aumento de tamaño
  • Formas asimétricas
  • Bordes no uniformes

Asimismo, también pueden empezar a producir picazón y a sangrar. En algunos casos, puntos que eran unicolores (negros o marrones), empiezan a adquirir tonalidades rojas, azules o blancas.

Otras señales de alarma

Los lunares no son los únicos elementos que requieren vigilancia. También debe atenderse la aparición de nuevas manchas, de protuberancias, llagas o cambios en la textura (ásperas o sumamente lisas al tacto).

Las zonas que sangran al menor contacto, así como heridas que no cicatrizan, también deben ser revisadas por un especialista para minimizar riesgos.

Factores de riesgo en la piel más allá de los rayos UV

La exposición irresponsable a los rayos solares o el uso frecuente de cabinas y lámparas bronceadoras son, como hemos observado, los principales responsables del desarrollo de cáncer de piel. No obstante, no son los únicos factores de riesgo.

 

  • Predisposición genética.
  • Tratamientos de radioterapia.
  • Una alimentación no equilibrada también afecta negativamente la salud de la piel, así como su capacidad de defenderse y de regenerarse.
  • Fumar es otro factor de alto riesgo. Hacerlo en la playa, desprotegido ante el sol y a pleno mediodía aumenta todavía más el peligro.
  • Se debe evitar el contacto directo con algunas sustancias químicas sumamente agresivas, como arsénico, brea, parafina y algunos aceites industriales.
  • Lesiones en la piel, inflamaciones o quemaduras, principalmente si no son bien atendidas.
  • Las insolaciones, comunes del verano, pueden pasar de inofensivas a ser un factor de riesgo de cáncer de piel.

La detección temprana es clave para ayudar a combatir la enfermedad. Por ello, siempre se deben atender sin dilaciones las señales de alarma que puedan alertarnos de algún problema en la piel y acudir al médico para una revisión más profunda de la zona.

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