NO VIVAS UNA VIDA ERRÁTICA
En mi opinión, uno de los motivos que hacen que se viva en un modo plagado de insatisfacciones, de vacíos a los que no se puede dar respuesta, en una inquietud inconsolable que reclama en forma de disgusto inexplicable, es el hecho de no tener un Plan de Vida, un Camino trazado por el que avanzar, unas ideas que sirvan de guía, o un propósito bastante definido que nos acerque al bienestar y la satisfacción interna.
Pasamos uno tras otro los días que componen nuestra vida, prestándoles la mínima atención la mayoría de las veces, atendiendo sólo de vez en cuando a una importante reclamación interna que sólo en contadas ocasiones se atreve a pedir que se le escuche, y vamos erráticos por nuestra vida como si estuviésemos obligados a vivirla tal como llega y sin poder intervenir en su desarrollo.
Nos movemos arrastrados por la costumbre, más atentos a esquivar los inconvenientes que a marcar el Camino, más temerosos ante lo que pueda venir que diseñadores de lo que queremos hacer con este mágico regalo que es la vida.
Evitar una vida errática requiere tomar consciencia de nosotros, obliga a tener atención y voluntad, conocimiento preciso del sentido que le queremos dar a nuestra vida, caminar en una dirección deseada y precisa –sobre todo, deseada- para que tengamos la tranquilidad y la satisfacción de verificar que estamos haciendo lo que en alguna parte sabemos que queremos hacer o que, por nuestro bien, tenemos que hacer.
