Existen disputas que tienen su fundamento en el peculiar presupuesto de que algo es «verdadero» únicamente cuando se presenta o ha presentado como hecho físico. Así, por ejemplo, los unos creen, como físicamente verdadero, y los otros niegan, como físicamente imposible, el hecho de que Cristo naciese de una virgen. Cualquiera puede ver que este dilema no tiene solución lógica; lo mejor sería, en consecuencia, dejar tales inútiles discusiones. Ambas partes tienen y no tienen razón, y podrían fácilmente llegar a un acuerdo si renunciasen simplemente a la palabra «físico». El que algo sea una realidad «física» no es el único criterio de verdad. También existen verdades anímicas, las cuales no pueden ni explicarse ni probarse, pero tampoco negarse, físicamente.
– Carl Jung, «Respuesta a Job»
