Pensé que nunca la encontraría…
Era uno de los momentos más oscuros de mi vida…había tocado fondo…y no tenía nada más que perder…
Me perdí a mí mismo para intentar complacer a otros y ganar su amor y aprobación…
Amor y aprobación que realmente nunca conseguí, sin importar cuándo me esforzara, porque nada externo podría llenar mi vacío interior eterno.
Así que me hice un viaje en carretera para “reiniciarme” y encontrarme.
Durante ese viaje, establecí la intención de encontrar la raíz de mi dolor más profundo y también eliminar todos los bloqueos energéticos que me impedían encontrar el verdadero amor y la felicidad.
Así que trabajé en todo mi cuerpo energético… chakras, auras, líneas de tiempo, hasta llegar a los bloqueos de nivel celular… y todo lo que había en el camino.
Llegué a mi “interior” y tan profundo como pude con el trabajo de energía.
Una de las cosas que hice fue trabajar en la culpa y la vergüenza que había estado cargando por años.
Así que hice una lista de todas las personas que alguna vez me lastimaron y todas a las que yo alguna vez lastimé…
Para poder liberar a todos con AMOR y agradecimiento…y encontré a alguien que nunca creí encontrar en ambas listas…
YO
Y mientras más profundo llegaba en mi viaje de sanación, me di cuenta que era yo a quien necesitaba amar más.
…Porque era yo quien RETENÍA el amor de mí mismo.
Así que ese día, tomé la decisión de amarme por completo.
Y lo hice.
Comencé a ser más amable conmigo. Cada vez que me daba cuenta que me estaba criticando, pensaba en 3 de mis aspectos positivos.
Hice una lista de todas las actividades que me llenaban de alegría, risa, amor, paz y emociones que me hacían sentir bien… e hice el tiempo para hacerlas diariamente.
Cada vez que me sentía tenso o estresado, no me quedaba “anclado” a ese sentimiento por mucho tiempo, lo limpiaba energéticamente de inmediato.
Comencé a decirle NO a las cosas que no quería hacer y Sí a las cosas que me atraían.
Empecé a hacer cosas otra vez que encendieron mi alma…
Escribí exactamente todo lo que quería en todas las áreas de mi vida: salud, finanzas, trabajo… y cuando digo todo, quiero decir que describí mis “escenarios soñados” detalladamente.
E incluso escribí una lista larga y detallada de todo lo que siempre había querido en una compañera de vida…
Alguien que creciera y evolucionara conmigo a diario… como individuos y como pareja.
Alguien que amara TODO de mí – incluso las partes que a veces creía “desagradables” … y viceversa.
Alguien que encendiera la llama de la pasión que había en mí sólo con su existencia.
Alguien con un propósito y que dedicara su vida a cumplir ese propósito.
Alguien que me apoyara si alguna vez estaba desalineado y que con amor me guiara hacia mi más alto potencial.
Alguien que cambiara el mundo conmigo e impactara vidas de manera global…
Y la lista siguió…y siguió…
Bueno, si me iba a amar por completo, entonces también debía escribir exactamente lo que quería en la vida, ¿verdad?
Porque estaba totalmente seguro que lo merecía.
¿Por qué no habría de tener una vida hermosa?
Los días en los que me conformaba con lo que tenía habían terminado.
Después de escribir todo eso, se lo entregué todo a Dios y al universo y lo envié con amor.
Una semana después, ella me encontró… y llegó con todo lo de mi “lista soñada” y más…
Cada día descubro más cosas asombrosas sobre ella… y me enamoro más y más.
4 años después, estamos casados, con un recién nacido, viviendo la vida y cambiando vidas.
¿Y qué pasó con todo lo demás de mi lista?
Todo se volvió realidad.
Nunca lo obtuve cuando lo perseguía desde la necesidad, el miedo o la escasez.
Pero cuando limpié y liberé todo lo que estaba obstruyéndome energéticamente… se abrió el espacio para encontrarme y amarme.
Y en esa vibración, todo lo que pude desear y más, encontró su camino hacia mí.
Cuando te encuentras a tí mismo y te amas a tí mismo, magnéticamente atraes toda la magia que está hecha para ti en esta vida… y más. ❤️
Pero primero, tuve que controlar mi propia energía para poder limpiar todos los obstáculos que me impedían vivir una vida hermosa.
Ahí fue cuando todo cambió.
