Tenga cuidado con las palabras que usas para describir quién eres. Sé consciente del discurso que susurras en tu interior, como una bruja que lanza hechizos.
Tu fuerza, tu ternura y esperanza es escuchar, sentir esas palabras.
Y con el tiempo, con cada palabra, cada oración, cada hechizo que lanzas en tu corazón, te debilitas desde el centro.
Recuerda ese hermoso niño que eras, recuerda ese corazón tierno y esperanzador, puedes volver a ese lugar y dejar que la esencia crezca, puedes comenzar a susurrar hechizos, buenas palabras, palabras amables, palabras de perdón hasta que crezca y te llene hasta arriba.
Tu voz interior, la que has aprendido a hablar, es una de las principales fuentes de alimento para tu crecimiento.
Que esa comida sea un buen alimento, que sea como hierbas medicinales silvestres en lugar de veneno.
Detente y escúchate a ti mismo.
¿Cómo hace sentir tu corazón tus palabras? ¿Cómo te hace sentir la forma en que te tratas a ti mismo?
