Mantenerse en viejas costumbre es como vestirse con ropa antigua. Recuerda: que no debes esperar que otros te la recuerden. Nadie lo puede hacer por ti; debes hacerlo tú mismo.
Antes de quejarte de cada cosa negativa que experimentes en ti y en tu mundo, recuerda que vienen para que las quites, para que las transmutes. Por eso ten cuidado de no fijar tu atención en aquellas cosas de las cuales no quieres en tu vida.
Es ridículo estar recordando las cosas que no resultaron.
