Quiero hablarte a ti, al que está solo, al que recién se separó y no pasa estas fiestas con sus hijos, al que acaba de perder a alguien, al que recibió un mal diagnóstico, al que sufre por amor, al que perdió un trabajo.
Las vidrieras se visten de rojo, verde y dorado y las góndolas ofrecen sidras y turrones.
Los balcones se visten de fiesta, los árboles adornan las casas.
Hay bullicio. Y cuando hay tanto ruido afuera parece que el dolor se hace más evidente y genera la sensación de que eres el único que la pasa mal.
No compres la impostura de la felicidad.
Ser feliz no es salir corriendo a comprar lo que no puedes, a reunirte con quien no quieres, a comer hasta estallar y tomar hasta desmayarte.
No se juega la lealtad en un día porque tu hija no puede cenar contigo o porque tu hermana eligió la familia de tu cuñado.
No estés tironeado, no se puede estar en todas partes.
Haste chiquito, a tu medida, a la medida de tus posibilidades.
Con quien elijas, sin apuro, liviano, sobrio. Desmarcate de la publicidad que te muestra la ilusión de familias y parejas perfectas.
Elige. Lo que tengas ganas, lo que quieras.
Y si estás solo levanta la vista: aquí estamos! Somos muchos los que tenemos ganas de pensar en los demás, los que miramos la otra parte del mundo, los que queremos ayudar!
Tal vez no nos veas, pero estamos aquí. Contigo!
