Primeramente recuerda que en la repetición practica y cotidiana es donde se desarrolla la conciencia.
También te recomiendo tengas muy presente esta frase. «No hay nada, absolutamente nada que una disciplina no pueda lograr.
Recuerda que con fe, disciplina y desinteresada vocación al deber, no hay nada que merezca la pena que no puedas lograr.
Por eso cuando decretes ten presente todo esto.
por ejemplo cuando tu haces un decreto de salud. Di. «YO SOY» La salud perfecta en cada órgano y célula de mi cuerpo.
En armonía para todo el mundo y de acuerdo con la voluntad divina bajo la gracia y de manera perfecta. Gracias …Amen.
Recuerda que los decretos debes repetirlos y repetirlos mentalmente, en voz alta o por escrito cada mañana al despertarte, varias veces durante el día, y por la noche antes de acostarte. Es importante que lo hagas con conciencia y poniendo atención (sintiendo, escuchando, visualizando) a lo que estás pensando, diciendo o escribiendo hasta que te convenzas de que es «verdad».
