DEBEMOS SUPERAR NUESTROS MÁS GRANDES MIEDOS…

DEBEMOS SUPERAR NUESTROS MÁS GRANDES MIEDOS…

La historia cuenta que, en la antigüedad, un gran maestro muy sabio una vez visitó un templo en el que le estaba esperando un joven monje que le iba a guiar por el camino. En el interior de aquel enorme y frío templo había tres perros que lo custodiaban.
Aunque se encontraban encadenados a un poste, la imagen de esos perros negros ladrando con furia, con esos dientes afilados y con su mirada fija en ellos, hizo que el maestro se preocupara y con cierto miedo le preguntara al joven si era seguro pasar por ahí. Este, confiado por la resistencia de las cadenas asintió con la cabeza. Pero en uno de los fuertes embates que dieron los perros rabiosos, el soporte que sujetaba las cadenas al poste cedió y estos quedaron libres de toda sujeción. En cuestión de segundos los perros, con los ojos inyectados en sangre, corrían a gran velocidad hacia los dos visitantes indeseados.
El miedo dejó blanco al joven. Se había quedado totalmente paralizado. El maestro, en cuanto vio que los perros se dirigían con furia hacia él, en vez de huir o quedarse paralizado por el miedo hizo algo muy curioso: miró a los perros a los ojos y se puso a correr directamente hacia ellos. Imagina la estampa: tres perros rabiosos corriendo hacia el sabio y este, al otro lado del templo, corriendo con toda su energía hacía los perros.
Entonces, ocurrió algo interesante: los perros, como nunca habían visto algo parecido, al ver a ese hombre corriendo hacia ellos se pusieron a huir. El maestro, volvió con el muchacho, le sonrío amistosamente y le dijo: «siempre corre hacia tus miedos».

¿Por qué les cuento esta historia? Por la moraleja o enseñanza que se puede extraer. Los miedos, reales o imaginarios, limitan enormemente nuestro potencial. Nos paralizan. Por eso debemos enfrentarlos con determinación y coraje. Porque cuando se convierten en obstáculos que nos impiden hacer las cosas o alcanzar lo que deseamos, significa que estamos permitiendo que controlen y dirijan nuestras vidas. Afrontarlos con valentía es la mejor forma de superar los miedos que nos acechan y reforzar así la confianza en nosotros mismos. Lo mejor de todo es que si lo conseguimos, estos desaparecerán por sí solos.

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