Si existiera la muerte ideal, pensaríamos que debe ser en una persona de edad avanzada, que ya cumplió sus sueños

Si existiera la muerte ideal, pensaríamos que debe ser en una persona de edad avanzada, que ya cumplió sus sueños, que su cuerpo físico se ha cansado, su mente acepta la idea alejando con ello en mucho el dolor y que sus sentimientos se han desapegado a los que deja y comienza a añorar a quienes se fueron antes que él.

De esa manera estaríamos ante lo que consideramos una muerte natural que dejará un vacío y tristeza pero de más fácil aceptación.

Entonces el hombre que sabe que la muerte es natural, no teme tanto a la muerte, como al dolor, ni a la ausencia como a la dependencia, ni al final como a la falta de felicidad. Y dentro de esos miedos está el de no escuchar un adiós, pues cuando alguien no se despide o no tenia en sus planes despedirse, asumimos que nos ha sido arrebatado.

Cuánto tenemos que aprender acerca de eso!, pues de no ser por la muerte nunca apreciariamos realmente lo que es la vida, tantas o más pruebas hay de que lo que realmente somos no se detiene con la muerte, como las hay de que un corazón a dejado de latir.

Pero, si le hicieran la siguiente pregunta: Quisiera usted ver a su amado sufrir el día que usted muera o preferiría que él muriera antes para no verlo pasar por ello? la respuesta es casi inmediata: Yo no quiero sufrir su ausencia, mejor que él lo haga con la mía, ya se repondrá, esto es humano, sin embargo el amor sublime puede que sea diferente.

Amar es cuidado, amar es entrega y debe quedar patente en el anterior ejemplo, nadie muere de ausencia, pero ante el dolor del amado, preferimos el nuestro, así entonces asistirlos el día de su partida, puede que sea un privilegio, de la misma manera que lo fue para nosotros ser recibidos por nuestros padres y la vida, una vez pasado el necesario duelo, proveerá la manera de salir adelante y los duelos se viven después de las pérdidas, nunca antes.

Lidiar con las ausencias no es fácil, pero será más sencillo si ponemos el bien del otro por encima del nuestro, sólo duele lo que está vivo y puede que nos recuerde que seguimos amando, que seguimos dando y que habremos hecho lo correcto.
Preocupémonos entonces por ser y hacer gente feliz mientras hay tiempo, por entender las prioridades ajenas y no las nuestras, por alejar el dolor y el sufrimiento, por quitar las injusticias (aceptarlas en la muerte, es lo mismo que aceptar que nuestra vida depende del azar) preocupémonos por dar más que por recibir, de esa manera ninguna ausencia dejará dolor y si esperanza.

De alguna manera elegimos pasar por este trance antes de venir y también cuando estaría terminado.
Las almas son libres y no han venido a sufrir, el dolor es de los cuerpos y si realmente creemos en eso, sabemos que también son inmortales, no hemos perdido nada cuyas ligas se han hecho desde arriba, cual titeres cuyos hilos se unen en la mano del creador, el muñeco, tan sólo es apariencia.

21691446-24645757

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s