Dicen que las peores traiciones nunca vienen de los lobos, sino de las ovejas del mismo rebaño.
Y si, es cierto. Son lobos disfrazados de ovejas.
Lo bueno es que fácil identificarlos, trabajan en lo oscuro, zalameros, víctimas siempre, barberos y engañan solamente a quien se deje engañar.
El que tenga ojos que vea.
Y el que tenga oídos que oiga.
Y el que no, que caiga en su juego, al fin y al cabo, la mentira dura, mientras la verdad aparece.
