Los apegos son una de las anclas más pesadas en el camino de nuestra evolución.

APEGOS

Los apegos son una de las anclas más pesadas en el camino de nuestra evolución. Existen diferentes tipos de apegos así como a diferentes cosas. El apego a las personas, a las cosas, a las situaciones… Algunos los percibimos de manera consciente y otros nos cuesta mucho trabajo reconocerlos. Una señal de que tenemos un apego que ha echado raíz en nuestra vida, es la creencia que sin eso nuestra vida se desequilibraría, perdería el sentido o simplemente no podríamos ser felices, sin darnos cuenta que con eso estamos experimentando caos de una u otra manera. Cuando dejamos de ser nosotros mismos, cuando hacemos cosas por encima de nuestras fuerzas para mantener algo, cuando algo o alguien se ha vuelto el centro de nuestras vidas y damos lo que sea por mantenerlo, conservarlo o retenerlo estamos experimentando un apego que nos conecta con nuestra sombra. Los apegos alimentan la fuerza de nuestro oponente, haciéndonos creer que eso que nos da momentos de felicidad efímera es el centro de nuestras vidas. Cuando en realidad solo acrecienta nuestro miedo, confusión y obviamente al ego. Si algo esta ocasionando que no podamos ser la mejor versión de nosotros mismos, es un apego. Las relaciones, las situaciones y las cosas son instrumentos para ayudarnos a evolucionar y si por lo contrario fortalecen nuestro ego, quiere decir que algo esta fuera de equilibrio. El miedo a perder es uno de los principales promotores de los apegos. Cuando en realidad nosotros solo somos administradores de lo que tenemos. Nada nos pertenece. Porque no hay nada que nos pueda dar más luz y amor que la Fuente que nos creo. Las relaciones nos permiten conocernos y son el medio perfecto para que expandamos el amor. Una relación basada en el sacrificio, la dependencia o la co dependencia, el abuso y el dolor no es más que una desviación de nuestro origen. Una relación basada en el amor, promueve nuestra autoestima, nos fortalece pero sobre todo nos permite dar y experimentar el amor de manera incondicional. Una situación, algo material, el estatus nunca deben ser el centro de nuestras vidas. Todo lo que tengamos o experimentemos tiene que ser consecuencia de nuestro ser abundante y amoroso. Es un efecto y no la causa. Mantenernos en comunión con nuestra esencia y nuestra fuente nos permite mantenernos y manejarnos como lo que somos, un Ser Origen. Un Ser Origen no depende, crea. Un Ser Origen lo da todo, porque todo lo tiene. Ese Ser Origen habita en todos, muchas veces oculto por las mascaras del ego pero latente y en la espera de nuestro despertar. Cada que reconocemos y trascendemos un apego le permitimos que aflore y nos podamos experimentar cómo lo que verdaderamente somos, luz y amor. Experimentar el amor, expandir el amor, esa es la meta

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