La esencia de la sabiduría
es la total aceptación del momento presente,
la armonía con las cosas
de la manera que ocurren.
Un sabio no quiere que las cosas sean
diferentes de lo que son;
sabe que, teniendo en cuenta todos los factores,
las cosas son inevitables.
Es amigo de lo inevitable y, por lo tanto, no sufre.
Puede conocer el dolor, pero éste no lo alterará.
Si puede, hará lo necesario
para restablecer el equilibrio perdido,
o dejará que las cosas sigan su curso…».
– Nisargadatta Maharaj
