Hoy, los invitamos a tener una experiencia maravillosa para cada uno de ustedes. Una experiencia con un acto de amor que les permitirá vivir en paz, ser felices con ustedes mismos y poder amar a los demás: “EL PERDÓN”. Es necesario estar dispuesto (a) a caminar por todo el sendero que te llevará a la paz.
Perdonar es un acto de amor hacia ti mismo que te libera del pasado. Es importante aceptar que lo que pasó o lo que te dañó es un hecho. Pero ese pasado no tiene que encadenarte, lo puedes dejar atrás. Perdonar es declarar que la historia ya no te va a estar molestando, no provocará una conversación interna que te intranquilice continuamente.
Después de haber pasado por una situación dolorosa o haber sufrido una herida, especialmente una del tamaño de la tuya, no podrás vivir en paz hasta que decidas perdonar. Cuando experimentes la libertad y la paz, te sentirás pleno (a), lleno de amor. Será posible tener una visión clara de tu ser y tu vida, podrás darle un sentido más profundo a tu existencia, abandonarte a Dios y tomar acciones que sean de mayor provecho para ti y los tuyos.
Perdonar no es olvidar, perdonas cuando decides dejar el pasado y olvidas cuando ese hecho no es suficientemente importante como para que ocupe espacio en la memoria consciente o perturbe tu presente. Es posible que a veces no quieras perdonar por miedo a que si lo haces se te olvide lo que pasó o estés expuesto (a) a sufrir de la misma manera. Cuando te das cuenta que perdonar no es olvidar, puedes encontrar la paz mucho más fácilmente.
Confía en Dios, porque él está contigo, y él quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Recuerden la oración del Padre Nuestro. Si Dios nos puede perdonar, también nosotros podemos perdonarnos.
Perdonar es un acto de amor hacia ti mismo que te libera del pasado. Es importante aceptar que lo que pasó o lo que te dañó es un hecho. Pero ese pasado no tiene que encadenarte, lo puedes dejar atrás. Perdonar es declarar que la historia ya no te va a estar molestando, no provocará una conversación interna que te intranquilice continuamente.
Después de haber pasado por una situación dolorosa o haber sufrido una herida, especialmente una del tamaño de la tuya, no podrás vivir en paz hasta que decidas perdonar. Cuando experimentes la libertad y la paz, te sentirás pleno (a), lleno de amor. Será posible tener una visión clara de tu ser y tu vida, podrás darle un sentido más profundo a tu existencia, abandonarte a Dios y tomar acciones que sean de mayor provecho para ti y los tuyos.
Perdonar no es olvidar, perdonas cuando decides dejar el pasado y olvidas cuando ese hecho no es suficientemente importante como para que ocupe espacio en la memoria consciente o perturbe tu presente. Es posible que a veces no quieras perdonar por miedo a que si lo haces se te olvide lo que pasó o estés expuesto (a) a sufrir de la misma manera. Cuando te das cuenta que perdonar no es olvidar, puedes encontrar la paz mucho más fácilmente.
Confía en Dios, porque él está contigo, y él quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Recuerden la oración del Padre Nuestro. Si Dios nos puede perdonar, también nosotros podemos perdonarnos.
