Sucios impuntuales y desordenados: Así suelen ser los de mentalidad de Pobreza.

Sucios, impuntuales y desordenados: Así suelen ser los de mentalidad de pobreza.

Josef Stalin fue un dictador, de quien se ha escrito cantidad de libros y a quien se ubica como uno de los hombres más violentos del siglo XX. Los historiadores indican que Stalin fue responsable del deceso de más de dos millones de seres humanos. Hay dos pequeñas historias sobre esto: Se dice que al tipo le gustaban los animales. La primera historia dice que Stalin se fue de vacaciones y una noche un perro en la calle ladraba intensamente. Como no lo dejaba dormir, el dictador salió molesto y… pum, pum… le pego dos tiros.

La segunda historia dice que Stalin tenía un loro en su oficina, lugar en el que cada vez que tenía que tomar una decisión caminaba de extremo a extremo, de izquierda a derecha, fumando una pipa; Mientras caminaba escupía el amargor de la pipa. De tanto verlo, un día el loro aprendió a escupir. Cuando Stalin vio que el pobre animal escupía y que, además, escupía imitándolo, fue y le pegó un pipazo en la cabeza. El loro no volvió a escupir nunca más.

No escribo esto para hablar de la historia rusa y decirte que Stalin mató a millones de campesinos, sino para que usted vea que la violencia de una persona, esa crueldad, se desata hasta en los pequeños actos. El que es violento, es violento con un loro o con un ser humano: como eres en algo, eres en todo.

Pasa exactamente lo mismo con la pobreza. Quiero decir, así como NO existe el “medio violento”, sino el VIOLENTO, igual no existe el “medio pobre”, existe el pobre. No eres pobre a veces, eres pobre siempre. No eres medio distraído, eres distraído. No existe mujer “medio embarazada”: o está embarazada o no está. Blanco o negro, así funciona.

La pobreza es una actitud, es la actitud de desperdiciarse a sí mismo. El pobre desperdicia su tiempo, desperdicia sus ideas… y termina desperdiciando su dinero. La pobreza ni empieza, ni termina, con el dinero, sino contigo. La forma en cómo te tratas, define como la riqueza te va a tratar. Una vez una mujer me dijo: “como es la habitación en la que duermes, así suele ser tu vida. Como está tu ropero, así suele estar tu vida. Como está tu cama, así suele estar tu vida.” Hace poco escuché que alguien dijo, con acierto, que “las cosas se parecen a sus dueños.”

Tu auto se parece a ti, tu ropa se parece a ti, el barrio en el que vives se parece a ti y a tus vecinos, tu celular se parece a ti, tu computadora se parece a ti.

No hablo de un parecido físico, sino del intangible: una persona limpia tiene cosas limpias; una persona ordenada, tiene cosas ordenadas.

Creo que la persona que quiere hacer mejoras consistentes en su vida, empieza paso a paso, de menos a más. Corrigiendo pequeñas actitudes, pequeñas acciones.

Hace años fui a entrevistar a una empresaria ya mayor. La mujer tiene fama de haber tenido una enfermiza ética de trabajo, gracias a la cual construyó un poderoso negocio que hoy administran sus hijos. “Mira – me dijo mientras sacaba su monedero- el dinero hay que administrarlo como si fuese medicina. No hay que cuidarlo, hay que valorarlo y respetarlo.” Luego, al terminar la conversación, la mujer – que camina con bastón en mano – me pidió que la acompañe a su oficina, ubicada a dos cuadras de su casa. En la esquina nos detuvimos para esperar a que el semáforo cambie de luz. Cuando los números en rojo indicaban que faltaban escasos dos segundos para la luz verde, un reducido grupo de personas se disponían a cruzar. Apurados, casi en automático, caminaban para ir al otro lado de la calle. “Eso es peligroso – me dijo la señora – nunca se debe cruzar ni bien cambia la luz, se tiene que esperar a que primero los carros se detengan.” Entonces reparo en ese detalle: la señora no confía en la luz verde, a penas la ve como una referencia: ella espera a que los carros se detengan. Ese es un rasgo previsor que se extiende al resto de áreas de su vida. Porque, recuerde, como eres en algo, eres en todo.

La riqueza es producto del orden, de la previsión, de la limpieza, del respeto al tiempo, de la confianza en uno mismo. No eres rico porque tienes un millón de dólares en la mano, al contrario: puedes tener un millón de dólares en la mano como resultado de ser rico. Esto que voy a decir suena duro y por eso lo escribo con cargo a las críticas: la mayoría de gente con mentalidad de pobreza es sucia, desordenada, son impuntuales, no valoran su tiempo y por eso muchas veces lo desperdician consumiendo televisión basura. Gastan lo poco que tienen en una cerveza, y nunca en un libro. Como ve, no son pobres por el sueldo o por el trabajo que tienen, sino por la forma en cómo se tratan a sí mismos.

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