La imaginación ha sido gran parte de la historia humana. Siempre imaginamos seres mitológicos, seres diferentes o nuevas posibilidades. Pero hay una teoría qué dice que mientras más crecemos se pierde la imaginación. ¿Será cierto? Mi teoría personalmente es que mientras más crecemos más conocemos, entonces intentamos encontrar una explicación lógica basándonos solo en lo que sabemos, y no en lo que podríamos descubrir, entonces ya no usamos la creatividad. Sin embargo, sigue siendo muy impresionante cómo un ser humano logra hacer lo que imagina. Desde la prehistoria, los humanos veían volar a las aves y quisieron imitarlas. Años después seguían teniendo el mismo deseo de volar y se inventó el avión. O como la basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, España. Antoni Gaudí, el diseñador de esta obra, imaginó una estructura basada en la naturaleza, porque él encontraba en ella la perfección. Por eso las columnas de esta basílica tienen la estructura del tronco y de las ramas de un árbol. Esto nos muestra que nosotros las personas tenemos una increíble capacidad que talvez ningún otro ser vivo tenga: relacionar. Podemos encontrar relaciones entre cualquier cosa, nuestro cerebro está desarrollado para conectar o enlazar diferentes situaciones.
¿Cómo nos ayuda la imaginación? Pues nos ayuda a ser humanos. Tener la libertad de pensar más allá de los límites (de hecho, no hay límites). Nos ayuda de diferente forma a cada uno. A algunos a expresarse, a otros a salir de la realidad del día a día, a otros a inventar, a soñar y a ser quienes queremos en cualquier momento. Esta es una habilidad increíble, así que no la perdamos, seamos creativos y ¡usemos la imaginación!
