No cargues los problemas de los demás.

No cargues los problemas de los demás, escucha activamente no solo las palabras sino también los sentimientos, las necesidades y compréndelas. Esto permitirá que el otro entienda que la solución está en el mismo y no en otras personas. Si no lo haces en consciencia terminarás dando consejos, lo cual es cegarlo a su verdad, mejor usa preguntas que alienten la solución desde él. Al dar consejos, seguramente con las mejores intenciones, normalmente llevan implícito un “debería”, esta palabra genera una obligación o una expectativa más que una elección. Que viva su vida no la tuya.

Así que “no tengo el poder para mejorar nada para nadie. Puedo ofrecer mi ayuda, pero no puedo hacer que el problema desaparezca“, ante esto usa las 4 reglas de la validación (escuchar y comprender): “Escucha, Escucha, Escucha y Comprende”… Al fin y al cabo el pasado no se puede mejorar y ya tenemos suficiente con nuestras “maletas” para cargar las de otros.

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