Cada decisión que tomamos a la hora de elegir implica también renunciar a otra cosa o persona. Así como es imposible no comunicarse, también es imposible no elegir. Desde que tenemos total conciencia y percepción de las cosas estamos realizando elecciones.
Desde que te levantas por la mañana, eliges qué ropa ponerte o qué desayunar. En tu trabajo eliges qué acciones tomar con respecto a tu tarea asignada, en los estudios decides si estudiar o no para el examen. En la pareja eliges si ser fiel o no, en la amistad si ser honesta/o con respecto a algún tema o decir la verdad, aunque duela. Y así podría llenar este artículo de ejemplos. Lo cierto es que todo el tiempo estamos eligiendo, a diario, desde algo muy pequeño hasta las grandes decisiones que marcan nuestras vidas.
¿Qué relación existe entre esa gran decisión tomada y tus valores y prioridades? ¿Elegiste pensando en ser coherente contigo o buscabas agradar a otros? ¿Eligió tu miedo o eligió tu libertad? Te dejo estas preguntas para que las puedas reflexionar. Depende desde dónde elijas, será el impacto que tendrás a corto, mediano o largo plazo.
