Para ser feliz hay que tomar decisiones.

Es fundamental que las decisiones que se toman no apunten solo al bienestar personal, sino que se han de centrar en la felicidad común. ¿Cómo se debe orientar la toma de decisiones para lograrlo?

La felicidad es como intentar mantener el equilibrio sobre una tabla. Un paso adelante o un paso hacia atrás provoca que la situación se descompense. De ahí que sea tan importante tomar decisiones acertadas para mantenernos en ese punto idóneo de equilibrio.

 para ser felices hay que creer que lo merecemos. Algo que, en apariencia, nos parece tan simple puede cambiar por completo el día a día:

  • Descuidar y no agradecer cada cosa hermosa que nos envuelve es ponernos unas gafas oscuras que velarán la capacidad de ser felices.
  • La familia, un día tranquilo y en armonía, la salud de quienes nos rodean, la alegría de los niños, la compañía de las mascotas… todos son aspectos por los que deberíamos estar agradecidos.

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