Como resumen, estos son los principales cuidados de los rosales en maceta:
- Maceta: una maceta profunda, preferiblemente de barro.
- Sustrato: rico en turba y en nutrientes, suelto y con un buen drenaje.
- Riego: frecuente, diario en verano y cada tres días en invierno.
- Abono: mensual, específico o con guano.
El rosal necesitará sol, buen drenaje y buena circulación de aire para evitar enfermedades. El sol y la intensa iluminación favorecerá una abundante floración y un follaje vigoroso. Lo mejor es que le de el sol por las tardes. Además, hay que tener en cuenta que necesitan bastante espacio.
