EL PODER TRANSFORMADOR DE LOS «DECRETOS»…
Con pleno poder, decreta: «¡Yo soy una persona positiva!» De ahora en adelante esfuérzate en repetirlo verbal y mentalmente con regularidad. Y para reforzar lo decretado, procura pronunciar AMÉN para que así sea y así se cumpla. Esto no es ficción, es realidad. Con el poder del decreto puedes ordenar cómo quieres que sea tu vida.
