El perdón no es aquel acto misericordioso con el otro de liberarlo de la culpa, como nosotros creemos. La ilusión nos hace buscar un culpable allá afuera El perdón aunque parezca una acción dirigida hacia el exterior, es una liberación de las ataduras con nuestros recuerdos. Perdonando nos liberamos de las memorias de dolor y rompemos los cordones invisibles que nos atan a las situaciones, personas y cosas del pasado.
Cuando le negamos el perdón a alguien por todo el daño que nos ha causado, no somos libres, estamos cargados, llevamos un moral a cuestas… y ese peso poco a poco nos roba la energía. Creemos que con nuestro resentimiento estamos castigando al otro pero únicamente nos dañamos a nosotros.
