Este es un buen remedio.
1. Limón
El limón (Citrus limonum) es un recurso clásico que no debería menospreciarse. La piel contiene aceite esencial, carotenoides y mucílagos, y en la pulpa encontramos pectina, flavonoides y los ácidos ascórbico y cítrico.
Todo ello le confiere al limón un efecto antiviral, antibacteriano y antioxidante.
Como recomendaban nuestras abuelas (y bisabuelas), puedes hacer gárgaras con el zumo de medio limón y una cucharadita de sal, tres veces al día.
