CREANDO CONCIENCIA DE ABUNDANCIA…
Uno de los más grandes mensajes que las Escrituras han dirigido al hombre es que Dios es la Fuente de su abundancia y que, por su palabra, el hombre puede hacer que surja toda la abundancia que le pertenece por derecho divino. Sin embargo, el hombre no solo debe tener una fe integral en la palabra que pronuncia, sino que también debe verse a sí mismo recibiendo. Jesucristo conocía perfectamente esta ley y todo lo que deseaba, todo lo que le resultaba necesario, se manifestaba al instante, se tratase de panes y de peces o de una moneda de plata en la boca de un pez. Porque la abundancia es la condición natural que logramos cuando conectamos con nuestra esencia divina, con nuestra parte espiritual. O para ser más precisa, cuando reconocemos a Dios como nuestra fuente ilimitada de abundancia.
