NUNCA PERMITAS QUE LOS DEMÁS DECIDAN POR TI…
Deja ya de preocuparte por lo que piensan o digan los demás de ti. El problema de continuar con esa conducta es que puedes llegar a perder el control de tus decisiones. En lugar de eso, aprende a manejar el sentimiento de culpa o el miedo al rechazo que son los que hacen que aceptes hacer cosas que no quieres hacer. Porque, créelo, cuando permites que otros opinen y decidan por ti, terminas siendo cualquier cosa…
¡menos tú mismo!
