Cuando repetimos tres veces seguidas la palabra mágica GRACIAS no tan solo estamos agradeciéndole a Dios (la fuente de nuestro Ser, el poder espiritual por el cual podemos crear, atraer y obrar siempre el bien) lo bendecidos que nos sentimos por existir y por ser quien somos, sino que, además, le estamos dando prueba de nuestra fe perfecta en Él.
