Decir que Dios es la mente con la que pienso es una afirmación gozosa de la verdad que me recuerda que Yo Soy Uno con Él. Eso en mí que parece opuesto a Dios, lejos de Dios, separado de Dios, no es quien Yo Soy, no es mi realidad. No tiene significado. No hay nada en mi mente que se oponga a Dios. Otra manera de decir esto es, que lo que parece estar dentro de mí, opuesto a Dios, no es nada, es una ilusión o una alucinación, sin poder ni fuerza de por sí. Únicamente tiene poder cuando creo en ello. Hoy elijo negar que algo que no es de Dios tenga poder sobre mí. Elijo recordar lo que es mi realidad. Elijo recordar que Yo Soy Uno con Dios.
