Todos tenemos:
Una guerra diaria que ganar.
Un amor platónico para sonreír.
Un amor que nos partió el corazón para olvidar.
Un amor para recordar lo hermoso que fue.
Un amor otro por el cual luchar.
Un Perdón que dar.
Un recuerdo inolvidable.
Un secreto inconfesable.
Una salida de emergencia.
Un miedo que superar.
Y una sonrisa y una mirada que no olvidaremos jamás.
Si todos nos diéramos cuenta de lo que somos, podríamos tener más compasión los unos con los otros, al ver que somos más parecidos de lo que solemos creer…
