POR LOS SERES QUERIDOS QUE YA NO ESTÁN CON NOSOTROS…
Ni siquiera la muerte puede contra el amor. Tenemos seres queridos en la Tierra y también seres queridos en el Cielo. Y siempre nos acompañan. Nunca nos dejan. Nos protegen, nos cuidan y reaniman nuestros corazones afligidos. ¡Dios les tenga en su Santa Gloria!
