Tú mujer…tienes derecho a la tristeza,
Al café de la mañana en incertidumbre,
A caminar sin tener certeza de tu rumbo,
A vivir en el fracaso,
A temer por lo que vendrá…
Tienes derecho a llorar,
A sumergirte en tus pensamientos,
A deshacerte por completo,
A las tormentas en tu lecho
Y a deshojar esas flores que te destinan
a la soledad…
Tienes derecho a que no te acusen de cobardía!
Eres más honesta que aquella que exuda alegría
aunque el alma la tenga fracturada…
Tienes derecho a este dolor
Y a tu pena,
Tu clamor,
Tu queja,
Tu enfado,
Tu misterio,
Tu falta de calma…
Tienes derecho a la rabia,
A la insensatez,
A la desdicha,
A la eterna fatalidad,
A esta fragilidad de tu alma.
Tienes derecho al olvido
A tu libreta vieja,
A tu enfermedad eterna,
A tu corazón machacado,
A tus ojos envenenados,
Tienes derecho…
A tu dulce y cruel bipolaridad.
