Las almas fuertes brillan después de cada tormenta.

¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE PRESTASTE ATENCIÓN A TU ALMA?

No existen almas buenas o malas. Existen almas fuertes o débiles. La diferencia radica en que el alma fuerte cuando todo le va mal, cuando ve todo muy negro (el negro de la noche más oscura), se hace consciente de que el verdadero foco del problema está en su mente, y trabaja duro para sacar de ella todos los pensamientos de temor, de desamor, de enfermedad, de pobreza, de insuficiencia, y la llena de nuevo imaginando el bien en todas sus formas. En otras palabras, trabaja duro para encender su luz interior vinculándose con el poder de Dios. Y cuando su sufrimiento cesa, descubre que su luz interior brilla más que ninguna otra.

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