«El amor no es para perezosos ni cobardes. Cuando el amor toque a la puerta, entrará como una tromba: no podrás dejar fuera lo malo y recibir sólo lo bueno. No hablo de ser pasivo y resignarse a “la cruz”, sino de estar preparado para afrontar el lío que implica amar, defendiendo los derechos activamente y asumiendo con dignidad, sin pataletas, la realidad del amor. Si piensas que amar es igual a felicidad, equivocaste el camino.»
