Cada vez que pronuncias» YO SOY» estás reconociendo, aceptando y activando la magna Presencia de Dios en ti.

EL PODER DEL «YO SOY»

Cada vez que pronuncias» YO SOY» estás reconociendo, aceptando y activando la magna Presencia de Dios en ti. Estás decretando con autoridad sobre ti mismo y sobre tu propio mundo. Estás determinando u ordenando cómo quieres que actúe para ti la gran Energía de Dios.
Por tanto, nunca vuelvas a emplear el» YO SOY» de manera negativa como, por ejemplo, cuando piensas o dices: «YO SOY» un desgraciado, «YO SOY» un tonto, «YO SOY» un inútil, «YO SOY» un imbécil, «YO SOY» torpe, «YO SOY» débil, «YO SOY» pobre, etcétera, porque así serás siempre en realidad.
Todo lo contrario, cuando centres tu atención en ti mismo emplea esta expresión únicamente para tu progreso decretando con seguridad, por ejemplo: «YO SOY» feliz, «YO SOY» inteligente, «YO SOY» fuerte, «YO SOY» valiente, «YO SOY» afectuoso, «YO SOY» tranquilo, «YO SOY» espiritual, etcétera.
Además, ante cualquier apariencia de perturbación o des-armonía en tu vida, también puedes atreverte a usar el «YO SOY» con el fin de corregirla de inmediato. Y para ello, tendrás que «ser» todo aquello que deseas ver manifestado. Por ejemplo, si te enfrentas a una seria enfermedad, decreta consciente mente a menudo y con autoridad: «YO SOY» un ser saludable. «YO SOY» la salud perfecta». Si te enfrentas a una situación de escasez, plántale cara decretando con firmeza: «YO SOY» un ser abundante.» YO SOY» la abundancia absoluta». O si te enfrentas a una situación negativa de trabajo o lo que sea, decreta inmediatamente con determinación: «YO SOY» Uno con Dios. Por consiguiente, «YO SOY» Dios en acción»

21371411_1687115464654790_7851276782199826007_n

Deja un comentario