APRENDIENDO A SER HUMANOS…
Avancemos en nuestro empeño de convertirnos en seres humanos íntegros. Y para ello, la mejora personal constituye un imperativo vital. ¿Y qué debemos hacer para convertirnos en unos mejores seres humanos? Pues, primero, aprender a manejar correctamente los impulsos o residuos instintivos que nos quedan de nuestra faceta animal y, segundo, motivarnos a ser virtuosos (esa parcela que nos viene de Dios). Virtuoso, en el sentido literal de la palabra, significa tener virtudes. Es decir, conseguir «despertar» cualidades consideradas buenas y correctas. Porque solo hasta que las «despertemos», desarrollaremos lo mejor de nuestra condición humana: un recto pensar, un recto sentir y un recto obrar.
