SABIDURÍA ANTIGUA
Aunque los mares se desborden y los ríos sobrepasen sus cauces, todas sus aguas no podrán apagarnos, porque somos indestructibles y en nuestra debilidad esta nuestra fuerza.
En nuestra frente llevamos las estrellas y las lunas están bajo nuestros pies.
Así como las eternas betas de la roca forman parte de las demás, así nuestras manos entrelazadas solo se desgastaran en eones de lluvia invernal y sequías de verano.
Somos indivisibles porque no hay costura y un solo telar urdió nuestro tejido.
Somos un jardín de flores y tras el alto muro hay muchos capullos todavía sin abrir.
Somos los colores de un prisma de luz que, todos diferentes, lanzan rayos separados que nunca se entrecruzan ni son iguales, aunque forman parte del todo.
Hemos muerto separados, por lo que juntos podemos conocer lo que va a vivir.
Avanzaremos juntos y apaciguaremos las aguas para hacer un sendero.
Leeremos las piedras y ordenaremos las pautas de las nubes y las ondulaciones de los ríos para que todo este claro. Nosotros abriremos las puertas.
No temáis. El miedo es el grito de los niños en la oscuridad. La oscuridad no es sino espacio vacío. No hay nada que temer.
Vosotros mismos sois la luz y lleváis dentro soles y lunas.
Yo soy el portador de la antorcha que enciende vuestras luces.
Esto es solo el comienzo. No habrá fin.
