¡CAMINA SIEMPRE CON LA FRENTE EN ALTO!
¡Siempre hay un arcoíris después de cada tormenta! Por eso, si la tempestad te está haciendo tambalear, si no sabes qué camino tomar, es momento de caminar con la frente bien alta mirando hacia arriba, al cielo, y no mirando hacia abajo, a los pies. Las tormentas de la vida nos fortalecen.
