SI TE ENCONTRARÁS UNA LÁMPARA MÁGICA QUE TE CONCEDIERA TRES DESEOS, ¿SABRÍAS QUÉ PEDIR?
Imagina la escena. Te encuentras una lámpara y sin querer la frotas y un genio sale de ella y te dice que te concede tres deseos por haberlo liberado, ¿sabrías qué deseos pedirle inmediatamente? Ahora bien, si tienes que pensarlo, si dudas, entonces, ¿cómo quieres producir magia en tu vida si tú mismo no sabes lo que deseas? ¡El deseo es el punto de partida de todo logro! ¡El deseo es el impulso del pensamiento! Es más: es un hecho frecuente que un deseo acompañado de intensos sentimientos se convierte en realidad. ¿Y cómo te das cuenta de que es un deseo y no simplemente queriendo algo? Porque te sentirás feliz al pensar en «eso» que deseas experimentar. Por el contrario, querer algo siempre va acompañado de un sentimiento de carencia (quiero eso porque no lo tengo).
